De verdad que se necesita una altísima dosis de cinismo, de considerar a la gente que, en el fondo, es mismo pendeja, como para que políticos de bajo cuño, de mínima talla intelectual, o de pasarse de vivarachos, busquen abobarla.
Sí, ya no más se les ocurre decir que los baches en las vías, rurales o interprovinciales, pueden eliminarse poniendo melcochas; o cruzando sorbetes, reconstruir puentes arrastrados por la creciente de los ríos.
O es que ha leído mucho a Maquiavelo o no lo han entendido; o han superado a don Eusebio Macías, el manaba que hacía varias décadas ofrecía a los ecuatorianos una máquina de fabricar billetes para que superen la pobreza.
De verdad que provoca riza rabiosa saber que un prefecto, cuyo nombre no vale anotar por sanidad estomacal, busca gastarse algo más de 140 mil dólares para comprar macetas, con el pretexto de reforestar una de las provincias de “Absurdistán”.
Parece que ha inventado la fórmula para volver enanos a todos los árboles que valen para tal menester.
¿Reforestar acaso con bonsáis, poniéndoles en macetas, y estas colgándolas en balcones y palomeras hasta en las áreas urbanas donde él no tiene “vela en el entierro”? Y, lo peor, adornándolas con sus logos, hasta con su mirada de espía.
Inimaginable gastarse dinero público comprando macetas. ¡Qué le pasa, pues, señor! Ubíquese. Alguien con un milésimo de neuronas ya renunciara a semejante disparate.
Ya no más se lo ocurre, con su parcero de al lado, montar una fábrica para elaborar espuma de carnaval, o tallar la cruz más grande del mundo en la próxima Semana Santa.
¡Pobre país! ¡Qué pobreza de políticos!
Cómo explicarse que, en Carondelet, el gobierno quiera gastarse USD 130 mil para remodelar tres baños: dos sociales; privado el otro, seguramente para el todoterreno que tiene ocho cargos, aunque debiera ser un retrete por cada función. Qué no ha de sufrir de indigestión con tan alta carga de trabajo. A cualquiera le vencen los apetitos desordenados.
Y ahora salen con el cuento de que un privado correrá con ese gasto fisiológico. ¿Quién?
¿Y vieron esos cargos que a, pretexto de autonomía, se han inventado alcaldes y prefectos, y con qué sueldos? Nada más que para gente que de día descansa y de noche duerme. ¡Qué inteligencia la de ese Talento Humano (es redundante) para inventarse denominaciones!: coordinador de noches de luna; secretario de la inviolabilidad de domicilio; subdirector de torres para mirar extraterrestres; chulío de aguaita quien viene; director de cafeteras y teteras; adivinador para saber qué pienso, y si pienso mismo…
Qué país. Qué país… (O)








