En Madagascar (no, no la película apta para todo público sino la isla situada en el Océano Índico), existen los majestuosos árboles baobabs. Éstos, podrían llegar a medir 25 metros de altura y se les calcula una vida entre 800 a 3000 años. Da un fruto de sabor cítrico. Su tronco es esponjoso y capaz de almacenar miles de litros de agua con los que afronta épocas de sequía. Es un árbol que también se encuentra en varios países africanos y en Australia. Los mismos sirven de protección, pues han llegado a ser tallados en su interior reuniendo a personas dentro de ellos, y hay quienes los ocupan como vivienda. Por todos estos aspectos de agua, resguardo, y morada, suele llamárselo El Árbol de la Vida.
Pero hay un lugar en el que los baobabs son considerados como peligrosos. ¿Recuerda el planeta B612? Es pequeñito, tan pequeñito que se puede ver la puesta del sol en cualquier momento desde cualquier punto al que uno se dirija estando en él. Los baobabs podrían crecer tanto que harían estallar el planeta. Ahí, se controla su crecimiento con mucha disciplina y limpieza diaria. El niño de este planeta dice: “De buenas semillas salen buenas hierbas y de las malas, hierbas malas. Pero las semillas son invisibles; duermen en el secreto de la tierra hasta que, un buen día se despiertan … pueden ser una ramita inofensiva del rosal, pero si se trata de mala hierba, es preciso arrancarla … y cada mañana hacer cuidadosamente la limpieza del planeta. Hay que dedicarse regularmente a arrancar los baobabs en cuanto se les distingue de los rosales, a los que se parecen mucho cuando son pequeñitos. Es un trabajo muy aburrido, pero muy fácil.”
Nuestros días, están expuestos a las semillas buenas y malas. Efectivamente se quedan en secreto hasta dar a conocer sus brotes. Podemos confundir sus raíces y nos envuelve una falsa esperanza de lo que está desarrollándose ahí. Y llega un momento en el que la decisión de arrancarla o conservarla probablemente nos cuestiona a nosotros mismos sobre si somos mejores o peores por dejarla crecer. Lo cierto es que como dice El Principito, remover a tiempo y con un enfoque diario por limpiar el planeta, nuestra casa, nuestro espíritu, e incluso nuestros círculos, traerá luz y paz a nuestras vidas. Lo que a tiempo no se arranca, mala hierba se hará.









